Los
préstamos son palabras y expresiones tomadas de otras lenguas. En mayor parte de los casos, estas palabras sufren un proceso de adaptación fonética y ortográfica, como ocurre en el caso de brújula, que viene de la palabra italiana bussola. En otros casos la palabra mantiene su forma original, como sucede con el término francés piolet. A este tipo de préstamos se le llama
extranjerismos.